Hoy regresamos. Agustín ha quedado en recogernos a la una para llevarnos al aeropuerto.
Sobre la diez, aparece el velero con el genaker y el toldo arreglados. Cose un remiendo en la funda de la mayor para evitar que siga rajándose.
Alrededor de las diez y media aparece Agustín, trayendo un sobre con la pieza que se había roto en la contra de la botavara. La pieza no es exactamente la misma ya que el patín que corre a lo largo de la botavara es más gordo y no cabe por el carril. Opino, en contra de las instrucciones dadas desde el proveedor, que lo coherente sería rebajar el grueso del patín.
Salimos con tiempo de sobra junto a Agustín y Emilio, que han decidido irse a comer juntos después de depositarnos en el aeropuerto. En el aeropuerto, Pepe y yo tenemos suficiente tiempo para comer algo y cambiar la lotería pues nos había tocado el reintegro. Esta tarde veré a mis nietos. Pienso salir directamente desde el aeropuerto a casa de mi hijo.








